El aroma de un árbol de trigo es ligero, terroso y fresco, evocando la sensación de campos abiertos y la tranquilidad de la naturaleza. Aunque el trigo no es comúnmente asociado con un árbol (ya que es una planta herbácea), podemos imaginar su fragancia como una mezcla sutil de notas vegetales y terrosas, con una ligera dulzura que recuerda al grano maduro en el campo. El aroma puede ser algo verde y fresco, con matices de hierba cortada y paja.
La fragancia transmite una sensación de naturaleza pura y sencilla, con un toque de tierra que añade profundidad y un vínculo con el campo y la agricultura. El resultado es una fragancia suave y calmante, que puede evocar una sensación de paz y serenidad, como un paseo en un campo de trigo al atardecer.